Tuesday, July 08, 2008





ABRIENDO EL CÍRCULO

La presente es una entrevista realizada al narrador Diego Trelles Paz (DTP), uno de los invitados al evento internacional de literatura “La piedra en el charco” (Teruel, sept. 2008).
Por Diego Palmath (DP)
con la colaboración de Eduardo Fariña Poveda (EFP)
y la hospitalidad de Fernando Montolio que hizo de guía en una Zaragoza lluviosa.

DP. Hace poco el semanario cultural Babelia sacó un artículo en donde se preguntaba hacia dónde va la literatura latinoamericana. De todas las respuestas que se dieron una es clara: esta nueva camada de autores ha superado lo que significó el Boom. La literatura que se hace ahora es como un relevo o una continuación pero dejando atrás el famoso y añejo realismo mágico. Se habla de autores que viven en todas partes del mundo, tienen experiencias diversas y que asumen la libertad y el riesgo como lo más importante en su labor creativa. ¿En qué parte de esta geografía te encuentras?

DTP. Es un poco arriesgado afirmar que el boom se supera. Todos nosotros venimos de distintas tradiciones literarias que, en algunos casos, coinciden. Una de las más importantes es la del boom. Yo, por ejemplo, decidí conscientemente ser escritor después de leer Los cachorros de Vargas Llosa. Si algo se supera, creo, es la idea de concebir a la novela como un todo: la noción de que hay que explicar una época y abarcar y ser fieles a la historia tragicómica de nuestros países. Con autores como Manuel Puig, se acaba con la solemnidad fofa de la literatura con mayúsculas. La cultura popular deja de ser una cursilería impropia para la ficción. Yo me identifico con los autores contemporáneos que no están condicionados por sus raíces a la hora de crear, pero no a la manera forzada en que lo proponen algunos de los escritores de Mc Ondo o de eso que llaman el Crack mexicano y que nadie sabe a ciencia cierta qué es. Yo no quiero ser un escritor cosmopolita a la fuerza, ni me interesa que me digan ‘moderno’ porque mis novelas se sitúan en New York o en Helsinki. Creo que uno, como autor, parte de una tradición que luego reinventa, no importa si ésta es latinoamericana, europea o estadounidense. Quien lea mis libros se dará cuenta de que el Perú siempre está presente y no por ese cáncer extirpable que es el chauvinismo literario, sino porque me interesa muchísimo la realidad absurda de un país en donde nada es imposible. Soy un escritor esencialmente realista porque la realidad me desagrada profundamente.

DP. Luego de leer El circulo de los escritores asesinos (Candaya, 2005) uno siente la influencia de Bolaño ¿Crees que hubieras escrito la misma novela sino existiera Los detectives salvajes de Bolaño?


DTP. Mi novela no sólo le debe a Bolaño. Hay otros ecos, otras voces: Cervantes, Monterroso, Nabokov, Piglia. Uno siempre está de alguna manera pagando cierto tributo a la hora de encontrar la voz propia. A veces me sorprende la facilidad horrenda con la que se dictamina la proximidad literaria de un autor porque se sienten los ecos de sus lecturas. ¿Qué sería de Onetti sin la lectura atenta de Faulkner? Hay críticos que leen corriendo, contra el reloj del cierre de edición. No distinguen ni las cadencias ni el tono en la prosa; desvirtúan las estructuras formales que redefinen las influencias del escritor. Felizmente, a mí me ha ido muy bien con las reseñas pero me intriga cuando todo el trabajo de uno termina reducido a una perspicacia floja en la lectura. A los epígonos, un buen editor no los publica, así de simple. Mi novela no hubiera sido la misma sin Los detectives salvajes o Nombre falso o Pálido fuego, y sin muchísimas películas y bandas de música. No me hice escritor para ser epígono de nadie. Esto no es una falta de respeto, todo lo contrario. Le tengo mucha admiración a Bolaño: lo he leído completamente, lo he estudiado, intenté conocerlo en persona un mes antes de su muerte. Si hay un autor que a muchos escritores jóvenes nos inspira a escribir, ése es Bolaño.


EFP. Para Bolaño la influencia de la poesía fue fundamental en su obra narrativa ¿A ti te ocurre lo mismo? Y, si es así, ¿podrías decir qué poetas te influyeron?

DTP. La mayor presencia es César Vallejo, el gran César, que es el mejor poeta de la lengua castellana. Nadie como él para destruir el lenguaje. La música de Vallejo es como un tartamudeo doloroso, una taquicardia, un espasmo verbal. El otro es Nicanor Parra. No entiendo cómo tienen de olvidado a Parra en España. Le dan el Cervantes a Edwards, es casi un chiste de mal gusto… Bueno, a Borges no le dieron el Nobel, ¿no? La ceguera es algo normal para los que deciden este tipo de cosas. Otros: Enrique Lihn, Rodrigo Lira, Alejandra Pizarnik, Martín Adán, sin duda. Todos los simbolistas franceses.


DP. Se siente también una marcada influencia cinematográfica. Tu novela es un recorrido con gran erudición de los directores y películas más sobresalientes del cine mundial ¿Qué aporta el séptimo arte a tu narrativa?

DTP. A mí me interesa contar historias y mi soporte principal es la escritura literaria. Pero también me gusta mucho el cine. En específico, me interesa la manera de relatar una historia sobre la base de una puesta en escena. Hacer buen cine es dificilísimo. En El círculo trabajé la idea de cinco personajes medio cinéfilos y también medio farsantes. La erudición de la que hablas tiende a ser irónica, o eso fue lo que intenté. Lo otro que me propuse fue contar la historia del asesinato del crítico desde diferentes puntos de vista: como si se filmara la misma escena con diferentes cámaras. La literatura, el cine, la música, son como hermanas cuando escribo.


DP. Que opinas de la disección que se está haciendo al ordenador de Bolaño algo que yo lo llamo “efecto gusano” porque básicamente una vez muerto Bolaño, varios gusanos se están acercando a su obra inspeccionando hasta el último recodo para sacar provecho de todo.

DTP. Mmm…. Leí El secreto del mal hace un año y… como alguien que estudia a Bolaño, estuve muy interesado. Como lector, me sentí un poco decepcionado porque es obvio de que hay cuentos inacabados, y no sé si fuera el deseo de Bolaño publicarlos. En realidad, no sé qué postura tomar. Por un lado, como escritor, leer esos fragmentos es como aleccionador: se puede observar el proceso de escritura de un autor cuyos cuentos ya de por sí tienden a dejar ese hueco aparente sobre el final: la impresión de no estar terminados o de que algo falta aunque en realidad no es así. Por el otro, cuando hay cuentos que ni siquiera llegan a desarrollarse, que se han quedado en esbozo, pues, no hay manera de sentirse a gusto. En todo caso, no usaría la imagen de los gusanos que propones, eso me suena un poco fuerte. Por lo demás, es muy común que esto ocurra con un escritor que se transformó de manera tan rápida en una leyenda sobre todo entre los jóvenes.


DP. Hablemos de Perú. Hay un grupo de escritores jóvenes que recientemente son vitrina de la narrativa peruana ¿A ti te interesa la literatura que se está produciendo ahora?


DTP. Sí, mucho. Para ser un país tan precario en términos de ayuda gubernamental a la cultura, la cantidad de editoriales nuevas y pujantes que luchan como pueden contra la ceguera presidencial, y de nuevos autores sin complejos ante la sombra ambivalente de escritores tan grandes como Vargas Llosa, Ribeyro o Arguedas, pues, para mí es algo revitalizante. Daniel Alarcón, Carlos Yushimito, Alexis Iparraguirre, Marco García Falcón, Santiago Roncagliolo, Mónica Beleván, entre otros, son escritores que están produciendo textos de un nivel muy alto. Lo que no tenemos en fútbol (porque somos absolutamente nulos y estúpidos desde hace veinticinco años), lo podríamos tener en sensibilidad artística.


DP. Estás de acuerdo con lo que decía Ribeyro respecto a la vida literaria: aquello de que si no te vas del Perú te vuelves loco o te suicidas.

DTP. Estoy de acuerdo: yo a Julio Ramón le creo todo. Eso, primero. Lo segundo: si eso de poder vivir de la literatura existe, si se puede llegar a ese punto en el cual eres un escritor con una obra coherente, estructurada de acuerdo a tus principios estéticos y, al mismo tiempo, un autor exitoso a nivel editorial… Si esa anomalía es realmente posible, creo que es muy difícil o imposible dentro del Perú. Son una serie de factores que, muchas veces, no tienen que ver con el proyecto del propio escritor: la disposición del mercado, por ejemplo. El nivel de lectoría es para ponerse a llorar. Si tu libro tiene buenas reseñas en los periódicos (es decir: en los dos suplementos culturales de todo el país), con suerte lo leerán los otros escritores, uno que otro periodista y algún melancólico lector de esos que ahora parecen seres extravagantes porque leen en una combi. Te estoy hablando acá de literatura, así, a secas, no de libros de autoayuda o de cualquier otra mierda para complacer a los lectores con complejos y problemas de autoestima.


DP. ¿De los autores clásicos peruanos cuáles son los que más te gustan?

DTP. Provengo de la tradición que está ligada a Ribeyro y a Vargas Llosa, sobre todo en mis inicios. Me interesa mucho lo que hacen Oswaldo Reynoso y Miguel Gutiérrez, ambos han sido muy importantes para los escritores de mi generación. Está también el Bryce Echenique de los primeros libros de cuentos. También: Eleodoro Vargas Vicuña, Edgardo Rivera Martínez, Guillermo Niño de Guzmán, Oscar Malca, Mario Bellatin, Jaime Bedoya, Carlos Calderón Fajardo, la primera etapa de Enrique Congrains. El otro gran escritor, desde luego, aunque yo no me siento tributario de su literatura, es José María Arguedas.


EFP. Crees que Internet y las nuevas tecnologías son claves para el futuro de la literatura sobre todo en el aspecto de difusión ¿Qué opinas de todo esto?

DTP. Me parece interesante como material tanto para la creación como para la difusión: cualquier soporte es válido con tal de que uno sea consecuente con la estética propia. Uno de los problemas para plasmar los cambios violentos de la tecnología en la realidad cotidiana es el de la verosimilitud: personalmente, me parece muy difícil escribir sobre Internet sin cierta aspereza en la prosa, por ejemplo, y, por lo general, para evitar estos baches, se opta por el camino de la Ciencia Ficción. El desafío, creo, podría ser escribir una novela realista sobre la manera en que la tecnología ha modificado terriblemente las relaciones entre los seres humanos. Algo como lo que hace Cronenberg en su cine menos fantástico..


DP. ¿Y los “audio libros”?

DTP. No, ¡qué aburrido! Los inventos para lectores flojos, no me interesan. El lector es un ente activo. La lectura y la escritura van de la mano, siempre. Leo, sí, por Internet pero nunca un libro entero, quizás sí un cuento y, claro, también leo blogs como leo periódicos en la mañana. Soy un lector tradicional: colecciono libros, me gusta mirarlos y tocarlos y cargarlos en la mano y saber que tengo muchos y que pronto no entrarán en mi biblioteca.


DP. Estoy enterado de que pronto sacas una antología de cuentos o que estás trabajando en ellos, háblanos un poco de esto.

DTP. La idea no fue mía sino de un grupo de editoriales que querían hacer una antología de jóvenes autores latinoamericanos. Lo que hice fue leer a la mayor cantidad de autores éditos nacidos entre 1970 y 1980. Contacté a todos los que pude, les pedí sus cuentos e hice la selección de acuerdo a mis criterios de antólogo. Sin embargo, como había muchos relatos de un nivel estupendo y muy poco espacio en la antología, la revista Pie de Página de Colombia me propuso hacer paralelamente una selección electrónica. De esta manera, El futuro no es nuestro creció, se hizo más ambicioso y ahora tiene dos partes. La primera es una selección de 63 autores y sale en julio en formato electrónico. El acceso es gratis, nadie cobra nada. Queremos que nos lean, así de simple: hacer ruido con nuestra literatura sin trucos publicitarios ni aspiraciones por aparecer en portadas de revistas extranjeras que nos digan cuán valiosos somos. La segunda es la antología en papel que, en un primer momento, aparecería en México y en Argentina pero que, esperamos, salga de a pocos, en todo Latinoamérica y en España.


EFP. Te vienes a La piedra en el charco (Teruel 23,24 y 25 de septiembre) junto a 40 autores tanto de España como de Hispanoamérica (poetas y narradores) ¿qué expectativa tienes respecto a todo esto?

DTP. Me alegra que se amplíe el espectro, estaba acostumbrado a escuchar de eventos literarios sólo con los escritores latinoamericanos que viven en España y con los que vienen haciendo un recorrido o gira europea desde que empezó lo de Bogotá 39. Creo que hasta tienen un bus propio que recorre el mundo.



DP. ¿Qué es lo que tú no leerías ni a balas?

DTP. A Isabel Allende. Pero la he leído y juro que no lo volveré hacer (risas). Tampoco me interesa todo aquello que equipare literatura con publicidad gratuita. Ya sabes: el escritor latinoamericano que sueña con ser estudiado en los Departamentos de Español de las universidades estadounidenses y si le piden que se pare de cabeza, lo hará con una mano y saludando al público. Eso no tiene nada que ver con la literatura.

DP. ¿Crees que el autor puede eludir todo este mundo del mercado y el marketing?

DTP. Es difícil pero siempre hay formas y hay autores como César Aira que lo hacen con gracia. Aira se burla del mercado a cada rato (aunque es cierto que publica mucho). Tener su obra completa es una empresa difícil. Es como ser fan de una de esas bandas de música que sacan sus discos en Japón y no se lo dicen a nadie: nunca puedes tener todos los discos, siempre hay uno perdido. Me interesa mucho el autor que juega con las editoriales, que las vuelve locas porque también es una manera de crear: me gusta lo impredecible, lo que no se espera, lo que reta constantemente al lector para que se mueva, para que nunca de los nuncas se quede quieto.



2 Comments:

Blogger rantifusa said...

Entré a este blog por el título.. evidentemente me guío mucho por los títulos de las cosas.. me propuse no buscar lo que a mí me gusta sino leer la última entrada de algún blog.. (a veces me toca cada una de cosas frivolas que no me interesan tanto) pero no fue el caso acá..
No conozco a ese autor, pero me gustó mucho la entrevista... quizás es una buena técnica leer entrevistas a gente que no conocés.. no por juzgar con previo conocimiento.. sino porque uno está despojado de todo y realmente aprovecha el conocer como piensa alguien al que no se lo conoce de antemano..

Muy sabio al nombrar a Pizarnik.. y coincido en varias cosas como no me gusta el formato audio libro.. (aunque pensando en la ceguera.. puede ser útil!!), pero claro, entiendo el tema del lector que puede hacerlo y no lo hace por vago.. también está bueno escuchar como lo cuenta el priopio escritor.. no para hacerlo siempre, pero si quizás como aprte de una fantasía que te invade de.. y como me narraría un poema Pizarnik? No lo sé..

Es raro que no haya nombrado a Cortázar. Otro grande!

Hay muchos poetas nombrados que no conozco.. y en especial me gustaron sus perspectivas del cine.. la verdad que muy buena entrevista!

Un abrazo

rambla

3:10 AM  
Blogger luis eduardo garcía said...

Hola Diego,
muy interesante la entrevista.
He llegado a tu blog gracias a la recomendación de Héctor Acevedo Rojas.
No sé si me recuerdas. Soy amigo de Rafael Lizarzaburu, uno de los duendes del Stradivarius.
Espero que puedas visitar mi blog.
Un abrazo.

2:51 AM  

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

Links to this post:

Create a Link

<< Home