Thursday, August 21, 2008














ENTREVISTA A MIGUEL ILDEFONSO

Por Diego Palmath

Miguel Ildefonso (Lima-1970) Vestigios, Canciones de un bar en la frontera, Las ciudades fantasmas, M.D.I.H., Heautontimoroumenos y Los desmoronamientos sinfónicos son sus libros de poesía y también ha publicado el libro de relatos El Paso y la novela “Hotel Lima”.
No está de más señalar que es uno de los autores más interesantes y esenciales de la poesía peruana y aprovechando su próxima estadía en tierras turolenses se realiza la presente entrevista esperando iniciar el adecuado acercamiento entre las dos orillas de un mismo idioma.


  1. Voy hacerte la pregunta trillada para entrar en materia. ¿En qué momento y por qué decides apostar por la creación literaria?

_ Esto sucedió cuando entré a la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la decana de América, y nos dijeron que las clases no iban a empezar sino hasta dentro de un año. Esto por problemas que en esos años, mediados del 80, eran muy frecuentes: retrasos, huelgas y la violencia en general. Fue cuando empecé a leer mucho, libros que yo elegía libremente; libros de literatura, historia, filosofía, etc. Iba solo a todo tipo de recitales y conferencias, como, por ejemplo, un ciclo de 44 Poetas organizado por el recordado Cesáreo Martínez en la ex Asociación Cultural del Peruano Soviético, y así empecé a vagabundear por Lima, conociendo sitios nuevos para mí, adentrándome a la noche. Desde un inicio tuve proyectos de largo aliento respecto a poetizar Lima. Quería emular lo que hizo, nada menos, Baudelaire con París. Luego descubrí que muchos poetas habían tenido las mismas ambiciones. Pero comprendí también que sin ambiciones, sin perseverancia, poco se puede avanzar en este arte. La decisión de cambiarme a Literatura fue lenta; ingresé a Derecho en La Católica, y justo con el autogolpe de Fujimori, o debido a ello, lo dejé. Dije: aquí no hay libertades, las leyes son de adorno. Empezó la dictadura, y empecé yo la carrera de Literatura, que fue importante para aprender con seriedad muchos aspectos sobre la investigación literaria. La creación literaria es para mí ese ejercicio profundo de la libertad o el exquisito placer de inventar mis propias leyes.

  1. Los años noventa en el Perú fueron muy convulsos, el terrorismo, la dictadura fujimontesinista, etc. Esto provocó una gran respuesta literaria que no pasó desapercibida para la crítica y que en la actualidad ya se puede estudiar con más calma. ¿Cómo definirías aquella época desde la perspectiva de un poeta que recién se iniciaba como era tu caso?

_ La respuesta literaria a la violencia de esos años está en obras como la del narrador Dante Castro o de los poetas del Movimiento Kloaca, que son del 80. Lo que percibía en los autores del 90 era un trabajo que por un lado proseguía con lo desarrollado anteriormente, la cuestión urbana o la poesía neobarroca, pero también una preocupación por indagar en la crisis del lenguaje poético. Libros como Las quebradas experiencias de Xavier Echarri, por ejemplo, o el lenguaje de la poesía de Roxana Crisólogo, parten del descentramiento del sujeto poético que busca alejarse de toda simple retórica social o lírica, que tradicionalmente partía de un incuestionable Yo, para adentrarse en una abisal e íntima experiencia con el lenguaje. Títulos como Boletos, Cansancio, Cisnes estrangulados, Efectos personales, por citar algunos, obedecen a esta nueva mirada hacia lo que conocemos como Realidad. El tema de la violencia no escapó a lo poetizado en esos años iniciales del 90, cito algunos otros libros: Zona Dark, Lima o el largo camino de la desesperación o De las causas y los principios: Venenos/ embelesos. Mucho quedó inédito debido a que existía aquello de la apología al terrorismo, cualquier acercamiento al tema podía ser considerado en esos años como apología. Amigos poetas del grupo Neón, que no han publicado aun, como José Gal’Lino o Mesías Evangelista, tienen poemas en torno al tema, y lo mismo poetas del ex grupo Estación 32 de La Universidad La Cantuta.

  1. Uno de los temas que perturba y que deliciosamente atrae la vista hacia tus textos es Lima, esa ciudad tan fantasmal y contradictoria a la que tu pulso sodomiza y acaricia con tanta frecuencia. ¿Cuál es el punto de partida para que Lima sea un tema neurálgico en tu poética, de dónde surge ese amor-odio con la capital peruana?

_ Uno escribe al inicio de lo que más conoce o lo que está más cercano, pero Lima, con su caos, su trivialidad, su desmemoria, hasta ahora me impulsa a volcarme a los grandes temas que brotan de sus alcantarillas rotas adornadas con Ripley, Saga y KFC. Es esa contradicción, que bien señalas, lo fascinante, y hay mucho material allí para trasladarlo al papel. Por ejemplo, en los años ochenta tenía esperanzas de que la “chicha”, que es la cultura que nació de los migrantes provenientes del interior que viven en la capital, sea el punto de partida para la construcción de un Perú, entre otras cosas, más democrático, armónico, menos racista. Pero hoy en día la chicha se ha recontra trivializado, banalizado, como todo lo que hay aquí. Y mucho tuvo que ver en esto la dictadura del japonés. Tengo en proyecto un libro de narrativa sobre el tema, a modo de homenajes y rescate a los músicos clásicos como Chacalón, Vico, Guinda, Alegría, Los Shapis, etc. Hay muchas Lima en este espacio ya irrespirable que es la capital, en donde si quieres algo de paz tienes que poner rejas con exclusivos guardias que cuiden tu calle. La literatura, ante estos muros, puede ayudar a crear ese otro espacio para el diálogo.

  1. ¿En qué orilla de la geografía literaria o para ser más precisos a qué tradición literaria crees que tu obra está más cercana? Y me refiero a tu obra como un proyecto unitario (poesía y narrativa).

_ Siempre he huido de los encasillamientos. Eso no podría decirlo yo. Lo que sí te puedo decir es que he bebido todo tipo de tradición. Algo que es notorio, creo, porque me lo han dicho, es la presencia de César Vallejo en mis poemas. Me interesa la obra de José María Arguedas, ya quisiera continuar su línea. Pero no podría, strictu sensu, porque, si bien soy hijo de migrantes que vinieron a la capital desde la sierra central, mi experiencia es más de barrio capitalino, un lugar llamado Apolo en el distrito populoso de La Victoria. Allí crecimos muchos hijos de migrantes serranos como también de japoneses, italianos o de descendientes africanos. De niño ya sabía lo que es la pluriculturalidad del país. Pero, debido a que lo he recibido genéticamente y bebido de la leche materna con todo mi amor, sí existe la presencia andina como basamento en El Paso o en Hotel Lima. Tengo un poema, José María, que obtuvo un premio en un concurso en España, y que gustó en Alemania cuando fui al Latinale, igualmente en Colombia. Es un Arguedas que escucha a Lou Reed mientras viaja en bus a Lima. Ser irreverente en literatura es una forma de mostrar cariño y admiración; así como el “che’ su madre” de Luis Hernández en su poema dedicado a Ezra Pound. Luchito, por si no saben, es uno de los grandes poetas peruanos, y el poema mencionado es Ezra Pound: cenizas y cilicio, está en Internet.

  1. hernández camarero dylan hölderlin arguedas dante humareda piaf adán the doors pastorcita joyce chacalón lowry the cure oliva miller pessoa baudelaire vallejo faulkner beethoven lorca carver borges benjamin buk nietzsche velvet underground burroughs(*)… Mejor no sigo. Tu mundo está plagado de referencias: autores, cantantes, bandas de rock, pintores, incluso libros. ¿Qué función cumplen estas referencias en el texto poético?

_ Muchas funciones. Luchito Hernández: el corazón. Dylan: el hecho poético. Hölderlin: el gran anhelo poético. Arguedas: el Perú. Dante: el libro. Humareda: lo “chicha”. Piaf: París. Adán: la palabra. The Doors: el rock. Pastorita: la voz de mi madre. Joyce: la parodia y el exilio. Chacalón: mi distrito de La Victoria. Lowry: los tragos bajo todos los volcanes. The Cure: los años 80 adolescentes. Oliva: el grupo Neón. Miller: sexo, sexo y sexo. Pessoa: el poeta. Baudelaire: el gran maestro de todos. Vallejo: el poeta peruano. Faulkner: Yoknapatawpha o Apolo. Beethoven: el genio. Lorca: mi héroe y el romancero chichero. Carver: el realismo sucio. Borges: el culto. Benjamín: la inteligencia. Bukowski: el solitario Cioran. Nietzsche: la muerte de Dios. Los Velvet: la vanguardia. Burroughs: otro genio. Aun en épocas de descreimiento, la poesía sigue siendo la desaforada construcción de una utopía, la del lenguaje que funda un mundo. Y estos seres pertenecen a mi mundo, aclaran lo que trato de decir en mis textos, dan sentido a los fantasmas anónimos que buscan una fe. Parodia o intertextualidad son formas de reconstruir una realidad disgregada, que se levanta bajo ciertos principios que podría resumirse en una palabra clásica: Belleza. “La soñada coherencia” lo llamaba Luis Hernández Camarero con su estilo suave y directo, que murió en Buenos Aires, cerca a un sitio llamado Santos Lugares, y está enterrado en un cementerio limeño llamado El Ángel.

  1. En una entrevista que realizaste para el cuarto número de la revista Pterodáctilo de la universidad de Texas en Austin, preguntaste al poeta Raúl Zurita si se consideraba un poeta maldito, creo recordar que el autor chileno te respondió diciendo que lo de maldito era un cliché inventado por la burguesía y que su vida no era más maldita ni más bendita que la de cualquier humano, me gustaría hurtar tu pregunta. ¿Miguel Ildefonso es un poeta maldito o bendito?

_ Otra vez los encasillamientos. Aunque no puedo negar que hace años me interesaba lo maldito; vivía, como casi todo joven aprendiz de poeta, bajo el influjo de Rimbaud o Baudelaire. Ahora, como un ex joven aun aprendiz de poeta, no pienso en figuras, en modelos, para sobrellevar mis avatares o encarar la página en blanco. Hace buen tiempo que he entrado a una etapa muy solitaria para la creación. Ya no me gusta leer como antes en los recitales, y no me interesa mucho participar en la movida literaria limeña. He entrado a una etapa en que quisiera solamente escribir los nuevos libros que tengo en proyecto, que son varios. Ojalá lo pueda hacer, pero a veces uno no puede negarse a una invitación de amigos. O, como ahora, en lo de La Piedra en el Charco. Me gusta cuando Vila-Matas dice: “Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras.” Son varios años en que he estado escribiendo una sola obrita, en prosa y poesía; acabado aquello, ahora me encuentro ubicado exactamente en esta reflexión o epifanía de Vila-Matas.

  1. En este inicio de siglo, ¿cuál debe ser la actitud o el compromiso del poeta con la sociedad?

_ Me imagino que si les preguntas lo mismo a veinte poetas, cada uno te dará una respuesta diferente. Por eso, que cada quien siga tratando de hacer el oficio lo mejor posible, me imagino que es una consigna, porque el arte trata de eso, de dar lo mejor o lo más noble de uno, sea a la manera de un Derek Walcott o de un Bukowski o de un Juarroz. Además el compromiso de este nuevo siglo es el mismo desde hace siglos, el compromiso de Góngora o de Cervantes, que es hacer una bella obra de arte que trascienda el tiempo, que trascienda nuestra finitud y miserias, y para eso hay que ejercitar mucho el corazón y el intelecto, y tener una férrea vocación para romper los esquemas. Yo te podría hablar de mis propios compromisos, de tipo social u otros tipos, pero todos están sujetos al afán de crear una estética que provenga de una nueva sensibilidad, que tenga algún rasgo de originalidad y una muy lúcida visión de las cosas. Y todo eso, por ejemplo, obliga muchas veces a estar alejado de los poderes terrenales, sean políticos, mercantiles o mediáticos. Contra el lenguaje efímero y convenido de estos poderes se impone el lenguaje del arte.

  1. Estuviste en Berlín en el Festival Latinale 2007, en Santiago en el Festival Internacional Chile-Poesía 2007, en el Festival Internacional de Poesía de Medellín 2008 en Colombia y en breve te vienes al evento internacional “La Piedra en el Charco” Teruel – 2008 ¿Qué expectativa tienes al respecto? Y por cierto, ¿Cómo estás de poesía española?

_ Prácticamente en poesía española me he quedado en Leopoldo María Panero, a quien de hecho tendré que conocerlo personalmente, se me adelantó mi vieja amiga Ofelia que vive en Munich, encima para sacarme pica me envía fotos que se tomó con él. Habrá que ponerse al día, entonces, in situ, con los españoles. Eso en cuanto a la poesía. También sé que será un gran evento, y motivador, como han sido esos festivales que has mencionado. La prueba de ello son los textos que han provenido de esas experiencias: cada ciudad es un libro. Por otra parte, mi apellido Ildefonso proviene del sur de España, de origen visigótico - es como Alfonso, nombre guerrero -, significa “preparado para la guerra”. Los Ildefonso en Perú somos una sola familia, que provino de un primer Ildefonso que se quedó, allá por el siglo XVIII, a vivir en un pueblo de Cerro de Pasco llamado Santa Ana de Tusi, autodenominado “tierra de caminantes”, y que fui a conocer hace poquito nomás, pues también pretendo escribir un libro sobre lo familiar. Debe ser por eso que me gusta caminar mucho, y debe ser por eso también que iré ahora a España, como dice el poeta Rodolfo Hinostroza: “Viajas en tus palabras/ Y tus palabras viajan”.

  1. ¿Estás preparando algo en la actualidad?

_ Tengo un libro grande de poesía aun sin publicar, que considero lo mejor que he escrito, Travesías, que cierra todo un ciclo de escritura y vida, ciclo conformado también por todos mis libros de poesía publicados. Y lo mismo tengo inédito en narrativa El viaje de Camilo, que es el cierre de mis dos libros de prosa publicados. Son como ocho los libros que tengo en mente, que los escribiré en esta nueva etapa de creación. Tendré que sellar con corcho mi casa para no oír ningún ruido del exterior.


* Sí, con minúscula


Aquí un videopoema dedicado a Jose María Arguedas .

Labels:

0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

Links to this post:

Create a Link

<< Home